Maracay, 19 de abril de 2008
Hola, ¿cómo estás? sólo tengo unas preguntas para vos: ¿Me pensarás de la misma manera?
Hace dos semanas éramos dos extraños que muy rara vez recordaban que el otro existía, ahora tenemos una conexión inexplicable.
Pienso por momentos que mi soledad se debe a tu ausencia, la verdad no advertí que vinieras de esa forma. Sospecho que sos una divina locura, tienes el fuego y yo me quiero quemar. ¿Lo harías tú?
Me encanta la idea de saber que existes, aunque es una pena que no estés acá... Tal vez daría lo que soy y un poco más, sí y sólo sí estuvieses dispuesta a aceptarme como soy. Porque yo en cambio, con todas tus imperfecciones te acepto, y en esto debo ser muy sincero, puedo soportar tus malcriadeces, tus preguntas interminables, tu mal humor y otras cosas más.
Tienes razón, soy tímido a veces, un poco inseguro y al igual que vos, soy orgulloso. Acepto que a veces no tengo palabras, pero ¿me prestarías las tuyas? Te cambiaría tus tristezas por un caramelo y mi mejor sonrisa.
Inventaría motivos para hacerte reir, excusas para escaparme a verte, malcriedeces para que me consientas y creo que, irremediablemente cedería ante tus necedades y tu imperiosa necesidad de llamar mi atención. Intentaría conseguir una manera de ponerle más horas al día y como dice Benedetti: construir con palabras un puente indestructible.
Si pudiera convertirme en algo, desearía ser el viento que acaricia tu cara o el sol para alumbrarte y que mi significado girara en torno a ti; si fuera adivino me adelantaría en el tiempo para conocer tus caprichos y complacerte; si fuese un helado quisiera ser uno de mora y sentir tus labios.
Te pareces al poema de Oliverio Girondo, ¿lo recuerdas? Estoy convencido, casi seguro de que sabes volar. Abriré las ventanas con el enorme deseo secreto de saberte volando hacia mí algún día.
Alexey
Hace dos semanas éramos dos extraños que muy rara vez recordaban que el otro existía, ahora tenemos una conexión inexplicable.
Pienso por momentos que mi soledad se debe a tu ausencia, la verdad no advertí que vinieras de esa forma. Sospecho que sos una divina locura, tienes el fuego y yo me quiero quemar. ¿Lo harías tú?
Me encanta la idea de saber que existes, aunque es una pena que no estés acá... Tal vez daría lo que soy y un poco más, sí y sólo sí estuvieses dispuesta a aceptarme como soy. Porque yo en cambio, con todas tus imperfecciones te acepto, y en esto debo ser muy sincero, puedo soportar tus malcriadeces, tus preguntas interminables, tu mal humor y otras cosas más.
Tienes razón, soy tímido a veces, un poco inseguro y al igual que vos, soy orgulloso. Acepto que a veces no tengo palabras, pero ¿me prestarías las tuyas? Te cambiaría tus tristezas por un caramelo y mi mejor sonrisa.
Inventaría motivos para hacerte reir, excusas para escaparme a verte, malcriedeces para que me consientas y creo que, irremediablemente cedería ante tus necedades y tu imperiosa necesidad de llamar mi atención. Intentaría conseguir una manera de ponerle más horas al día y como dice Benedetti: construir con palabras un puente indestructible.
Si pudiera convertirme en algo, desearía ser el viento que acaricia tu cara o el sol para alumbrarte y que mi significado girara en torno a ti; si fuera adivino me adelantaría en el tiempo para conocer tus caprichos y complacerte; si fuese un helado quisiera ser uno de mora y sentir tus labios.
Te pareces al poema de Oliverio Girondo, ¿lo recuerdas? Estoy convencido, casi seguro de que sabes volar. Abriré las ventanas con el enorme deseo secreto de saberte volando hacia mí algún día.
Alexey
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