Descubrí sin querer
Descubrí sin querer o al menos sin esperarlo, que los niños tienen el secreto de la felicidad. Los adultos, en cambio, carecemos de esa facilidad para sorprendernos y disfrutar los detalles más simples y sencillos de la vida. Celebremos la vida, y celebremos la posibilidad de dejar salir al niño interno y seamos felices por ese breve momento de alegría, después de todo, quien está contigo siempre: eres tú mismo. Come un helado y sé feliz, sonríe.
En la vida
Es mejor dar que recibir, a quién, cómo y cuándo es otro tema, porque lo más importante en e camino de todo espíritu que crece es eso. Darás tanto que se descargará y aliviará todo tu espíritu aprisionado. No dar es la raíz más fuerte del egoísmo que mantiene tu ser enterrado, que no genera frutos de tanto llenarse de ella. Ata al espíritu y lo mantiene en la rueda de la reencarnación eternamente, es un infierno vivir así.
Ella
Cuando pensaba que ya te había olvidado apareces,
vuelves a mí, con una sonrisa de esas que no dicen nada y a la vez mucho.
Dices hola y supones que debo ser cortes. Cómo estás?,
tal vez, te pareces tanto a ella, que ando buscándote en todas y en ninguna.
Muy bien y tú, el silencio incomodo es bastante parecido
al deseo de correr sin saber adonde.
Antes sentía la felicidad en ti,
sólo tú + yo + la noche + las risas + la luna + los besos + la clandestinidad.
Extraño lo que era, en principio, solo un punto en el universo.
Soñadores
De mis exilios y algo más
pero a veces, sin quererlo o queriéndolo
somos extranjeros en nuestro propio país.
Basta con sentirte a gusto y dueño de tu espacio
cuando llega el primer exilio: El nacimiento.
Luego sin querer, abres los ojos
y cuando vuelve esa sensación de bienestar al cuerpo
tienes que partir de nuevo: de la infancia a la adolescencia
y así todas las edades, momentos, caminos, roles y relaciones
todos una misma cosa: Exilios.
Peor aún cuando sabes que tienes que irte
es cuando comienzas a añorar todo.
Y al despertar
recuerdo esas palabras
de mi última noche en Venezuela:
Je suis un étranger dans mon pays prope.
Dicen
pero el tiempo también es una forma de distancia.
Esa terrible ecuación matemática de tiempo X distancia = soledad
qué nos queda, el producto inexorable del ser humano y su existencia.
es porque piedras trae
y cuándo nuestro río interior suena
qué es eso que viene con él
piedras o ¿todas nuestras cicatrices olvidadas?
tenemos miedo al compromio y huimos de él,
pero será que las mujeres no nos ayudan a perder esos miedos.
O son ellas quienes nos culpan.
Por cierto, también dicen que todos somos iguales,
pero orgulloso de mi nariz, no he visto a otro con ella
ni con un corazón parecido al mío
así que creo que se equivocan.
Cuando afirman que somos perros,
pues tampoco tengo conocimiento de si sabemos o no ladrar.
sino los años de hermosa juventud
que antecedieron a esta imponente madurez.
o ¿es un motivo?
También dicen cuando llegamos al último suspiro: muere la flor.